La actitud lo es todo

Olman Martínez, Universidad de las ventas.

Si alguien le ofreciera un millón de dólares (libres de impuestos y en efectivo) si usted mantiene consistentemente una buena actitud durante los próximos treinta días, ¿lo intentaría?

Si quien le hiciera el ofrecimiento definiera “buena actitud” como el actuar positivo, amigable, entusiasta y optimista, de apoyo a quienes le rodean, intentando contribuir con el mundo y sin quejarse... ¿lo podría hacer durante treinta días y así ganarse el millón?

Yo creo que sí. Usted se obligaría sin lugar a dudas a mantener una buena actitud durante un mes, porque estaría tremendamente motivado por ganarse el premio.

Lamentablemente, es posible que nadie vaya a ofrecerle ese premio por una buena actitud, pero las ganancias que usted obtendría por mantenerse positivo durante 30 días serían enormes. Si lo quiere, millonarias.

Permítanos presentarle algunos beneficios de la vida real que le significaría el mantener una buena actitud:


Felicidad.

Entre mejor sea nuestra actitud, más felices seremos. La felicidad no es un producto que uno pueda comprar en un supermercado. Más bien, es un estado mental producido por una buena actitud.

Tanta gente busca la felicidad, pero la busca fuera de sí mismos; creen que está en las cosas, en un viaje, en divertirse, en otras personas... sin darse cuenta que –como dice la historia—está escondida en lo más profundo de nuestro ser.


Salud.

Una buena actitud es un analgésico mejor que todos los analgésicos comerciales que usted pueda recordar en ese momento, puestos juntos.

La buena actitud fortalece el sistema inmunológico y produce endorfinas en nuestro cerebro. Esa es como una droga natural que es más poderosa que la morfina.

El Dr. Carl Simonton, un oncólogo famoso por manejar –junto con su esposa, una psicóloga—una clínica del cáncer en los EEUU con el mayor porcentaje de remisiones de la enfermedad en el mundo, dice que la curación de sus pacientes depende de su actitud: si realmente quieren vivir y si deciden que continuar su existencia vale el esfuerzo, generalmente logran excelentes resultados.

Sin una buena actitud, seremos blanco del estrés, y con éste de un sinfín de enfermedades.


Autoconfianza.

La buena actitud hace que la persona se sienta bien acerca de sí misma, y que logre proyectar esa sensación a los demás. Con una buena actitud usted logra modificar su diálogo interno.

Vivimos conversando con nosotros mismos continuamente. La gente que tiene una mala actitud se regaña constantemente, se dice cosas “feas”, se menosprecia. La buena actitud, por su parte, nos hace ver la vida a través de otra óptica. Y todo ello se refleja en una mayor confianza en nosotros mismos.


Mejores relaciones humanas.

La gente que se siente bien consigo misma, no está a la defensiva con quienes le rodean. Son abiertos y honestos y por ello logran relaciones humanas más ricas y más provechosas.

Y sí que interesa manejar buenas relaciones interpersonales. Se sabe que el 80 por ciento de los despidos en el mundo laboral no tienen su origen en fallas en el conocimiento técnico, sino en malas relaciones humanas.


Mejor rendimiento en el trabajo.

Los expertos aseguran que la buena actitud representa el 85 por ciento de todos los éxitos en el trabajo. La gente mejora notablemente su rendimiento en todas las áreas de su vida como resultado de tener una mejor actitud.

Una persona con actitud negativa ve el reloj al mediodía y dice “Ya se me fue toda la mañana, ya sólo queda medio día”, y entonces su cerebro, negativamente programado, hace que en la tarde sea improductivo. El positivo dice: “Qué dicha. Todavía me queda medio día para terminar este proyecto”.


Beneficiará a la gente a su alrededor.

Como la actitud (buena o mala) es altamente contagiosa, su buena actitud automáticamente lo convertirá en un beneficio para todos aquellos que entren en contacto con usted.

Entre más positivo sea usted, mejor lo percibirá gente; y todo esto se convertirá en “depósitos a su cuenta corriente” que usted hará, y que en algún momento podrá capitalizar.


Incrementa sus ingresos.

Su buena actitud lo hará más valioso para otras personas (por ejemplo, para la empresa en la que hoy trabajamos). Tarde o temprano las personas que mantienen una buena actitud terminan siendo recompensadas por la vida de manera concreta, con mejores posiciones y, por supuesto, más ingresos.

Con todos estos beneficios que hemos listado, queda claramente establecido que la actitud lo es todo.

Con una buena actitud usted no tiene nada que perder (bueno, sí, perderá una cara amargada, dolores y enemigos) y sí mucho que ganar.

Así que vamos ponerle un reto: mántengase con una buena actitud en las próximas 720 horas, sólo 720 horas. No es mucho tiempo comparado con lo que pueden significar para usted.

Si usted no siente que mantener una buena actitud funciona para bien suyo luego de 720 horas, entonces olvídese del reto y continúe siendo lo que usted decida ser. Pero por lo menos, déle una sincera oportunidad a la actitud mental positiva.

Si lo hace, descubrirá que las recompensas son mucho mejores que el millón de dólares. ¡Mucho mejores! ¡Garantizado!


Olman Martínez es Presidente de La Universidad de las Ventas, empresa del Grupo Edinter Consultores, con sede en San José, Costa Rica. Olman Martínez es un reconocido conferencista motivacional y experto capacitador de vendedores, con trayectoria de años en todo el Continente Americano. Si desea enviar un email al autor, hágalo por medio de la siguiente dirección: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. (Derechos Reservados U-Ventas.)

Olman Martínez

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