Cómo realizar una buena tormenta de ideas

¿Cuál es el recurso más valioso que un negocio puede tener? ¡Su banco de ideas! Mejor aún: ¡Su banco de buenas ideas! Pero ¿cómo se hace para llegar a generar buenas ideas? El consejo más común es que usted tome a su mejor gente, la encierre en una sala, y comiencen a desarrollar una tormenta de ideas, también conocida por su nombre en inglés, “brainstorming”.

La pura verdad, sin embargo, es que las tormentas de ideas son muchas veces más tormenta que ideas, produciendo ideas sin utilidad y sí mucho aburrimiento en quienes participan en ellas. Pero eso no tiene que ser así. Según los expertos, muchas sesiones de tormentas de ideas resultan “abortivas” porque quienes las organizan o dirigen no siguen sus reglas sencillas. Estas son algunas de ellas:

Enfatice la cantidad sobre la calidad.
Lo que se desea es generar tantas ideas como sea posible. El propósito de la tormenta de ideas es crear una lista de ideas antes de escoger soluciones. Las sesiones de tormentas de ideas no son para discusión de ideas, eso viene después. En las discusiones muchas personas salen al final de la reunión con lo mismo con lo que entraron. Todo lo que han hecho es defender en lo que ya creían. Nadie aprende nada nuevo.

Al enfatizar la cantidad, no la calidad, hacemos que aquellas personas que ya traían una sola idea preconcebida, deban pensar más allá de su “criatura”. Al generar una lista, la gente puede incluir su propia idea preconcebida, pero tienen que salir con ideas adicionales, porque la técnica así lo demanda.

Suspenda los juicios.
En la sesión de tormenta de ideas a nadie se le permite criticar una idea o discutir por qué ella no es factible. El pasatiempo favorito de muchos ejecutivos es hablar del porqué algo no va a funcionar... lo cual es completamente inútil para la creatividad. Cada idea que se expresa en la tormenta de ideas, debe escribirse, no importa cuán tonta suene al principio.

No ponga límites.
Entre más locas y atrevidas las ideas, mejor. Así es como se logran las ideas realmente novedosas y útiles. La creatividad viene de la disposición de querer “jugar” y de considerar posibilidades alternativas.

Saque al grupo de contexto.
A veces funciona muy bien, para ver el problema desde un ángulo fresco, pensar en cómo podría entrarle a ese problema un experto reconocido en el tema. Por ejemplo, usted podría preguntarle al grupo: “¿Cómo creen que resolvería ese problema Bill Gates?” Eso se llama la técnica del “desvío” y suele dar buenos resultados, especialmente cuando el grupo parece haberse estancado.

Ignore las jerarquías.
Las personas no van a generar buenas ideas en una sesión en la que saben que tienen que complacer al jefe. Así que, para el propósito de la sesión, todos tienen en ella el mismo rango jerárquico. Claro que alguien eventualmente va a tener que tomar responsabilidad por implementar las ideas. Pero quien expone el problema, el llamado “dueño del problema”, va a tener que esperarse hasta después de la sesión para ejercer su autoridad y poder de decisión. Tenga presente que durante la sesión las únicas personas útiles son aquellas que están proponiendo ideas.

En un mundo en que la innovación y la creatividad son herramientas esenciales para competir, el comprender la filosofía y propósito de un “brainstorming” y saber cómo manejar su técnica, se vuelve primordial para el gerente.


Autor desconocido

Olman Martínez

Director de la Universidad de las Ventas.

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